viernes, 4 de abril de 2008

E.C. Was Here

Cuando empecé a escuchar Blues, uno de mis primeros referentes fue Eric Clapton y su inseparable Stratocaster. Este disco lo encontré registrando en el mueble donde mi padre guardaba sus preciados vinilos. Todos los días escarbaba para encontrar una nueva joya: Joe Cocker, Steve Winwood, Led Zeppelin, Jethro Tull...cada nuevo descubrimiento era una aventura, una celebración en la que sólo yo participaba. Toda esa música no era nueva para mí, la tenía incrustada en mis oídos desde la época en que yo dormitaba felizmente en la cuna, escuchando el murmullo de mis padres y sus amigos disfrutando de la cena y la música. Por eso, el día que descubrí (más bien, redescubrí) E.C. Was Here, me sorprendí anticipándome a melodías que yo pensaba que eran nuevas para mí; sin embargo, todo era tan familiar como si yo mismo hubiese participado en la grabación.

La música Blues, interpretada por músicos en estado de gracia, es el principio y el final de este disco en el que se incluyeron tan sólo seis temas, extraídos de varios conciertos durante la gira mundial de 1975. En esta ocasión, Calpton utiliza una guitarra Gibson con la que arranca las primeras cálidas notas de la portentosa versión que interpretan del "Have you ever love a woman?", de Billy Myles, que es el primer tema del disco (no puedo dejar de escuchar este blues). Como curiosidad, decir que Clapton no sigue ni mucho menos al pie de la letra el tema de Myles; de hecho, deja incompletas muchas frases de la letra original (¿simple despiste?¿demasiadas drogas?) y, por otro lado, la interpretación instrumental es un verdadero ejemplo de cómo reinventar una canción, ya de por sí genial, y salir airoso de dicha situación.
Este disco me impulsó a seguir el camino del blues y, poco después, conocí a Freddie King (mi favorito entre los tres "king": B.B., Albert y Freddie) y adquirí un cd que recopila alguna de sus actuaciones entre 1934 y 1976. Cuando empezó a sonar la sexta canción, "Sugar Sweet", una imagen ocupó toda la porción de mi cerebro dedicada a la memoria junto con un sonido: era el sonido de mi cuna, el que mis tiernos oídos recogieron y guardaron con cariño todos esos años. Era E.C. Was Here... pero, ¿cómo era posible? Busqué el libreto y lo comparé con el del cd de Clapton. Efectivamente, las cuatro últimas canciones recopiladas en tributo a Freddie fueron grabadas por los mismos músicos presentes en E.C. Was Here. De hecho, ¡ahí estaba! el propio Clapton compartiendo escenario y protagonismo, un invitado de excepción.
¿Fue Eric Clapton invitado por Freddie King o fue éste último el invitado? Son los mismos músicos y el mismo sonido, pero no concuerdan las fechas: mientras que E.C. Was Here fue grabado en 1975, las apariciones con Freddie tuvieron lugar en 1974 y 1976. ¿Conoció Clapton a esos músicos gracias a Freddie en el 74 y decidió grabar con ellos un año más tarde? Aún desconozco los detalles, seguiré preguntando a personas que saben más que yo, pero lo que es cierto es que Eric Claton estuvo allí.

miércoles, 2 de abril de 2008

Microrrelato

El microrrelato (microcuento, minificción, cuento brevísimo, etc.) es una construcción literaria narrativa caracterizada por la brevedad de su contenido. No es un nuevo fenómeno literario, sino una antigua forma de contar historias que ha experimentado un gran auge en el último medio siglo.
A continuación, mi propio microrrelato.

Trabajo duro
Acabo de llegar a casa. Qué tarde. Qué sueño. Qué hambre...Qué asco!!! El despertador sonará a las seis.

"Firmin", de Sam Savage.


Todo un hallazgo. Un libro repleto de palabras, frases e historias que, más que leerse, se beben y caen por la garganta dejando el sabor característico de la fruta madura o el jamón bien curado.

Con sus 222 páginas, la historia de esta rata callejera, adicta a la lectura y al cine, derrocha humanidad (sí, humanidad). Sam Savage consigue contar de forma ingeniosa, a ratos cómica y a ratos dramática, una peripecia existencial intensa como pocas. A medida que leemos nos sorprende como se llega a normalizar una situación tan escepcional, como si dieramos por hecho que las ratas efectivamente pueden leer.

Cuando terminé de leer sentí remordimiento por haber odiado alguna vez a las ratas. Quiero extraer una de mis frases favoritas: "Malo es el amor no corespondido; pero lo que verdaderamente puede hundirlo a uno es el amor no correspondible".

lunes, 31 de marzo de 2008

Bienvenidos todos, hij@s de la música.

Algo a tener en cuenta para una vida mejor: nunca cantes victoria antes de la línea de meta. Efectivamente, nada termina hasta que termina y nada está conseguido hasta que está conseguido.